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Querida Yo...

Querida Yo: 

No sé qué pensaré Mañana... No sé si lamentaré abrirme el Pecho con mis Dedos convertidos en Navajas, desgarrando la Carne como si de Plastilina Púrpura se tratase... No sé si podré leer las Palabras que me dirijo a mí misma, siendo el "mí misma" una Desconocida para mí... Pero sé que Hoy quiero pedirte que no te rindas... Mi Pequeña...


NO TE RINDAS

Sé que estás Triste, que tienes Infinitas Ganas de Llorar, de arrastrarte por los Pasillos del Alma cuál Espectro Errante... Sé que estás cansada, que se te parten los Latidos del Corazón... Que tienes ganas de jugar al Escondite, para desaparecer durante algún tiempo y, así, no ver tu Reflejo empotrado en los Espejos. Sé que hace Dos Semanas que no te miras. Que no me miras. 


¡MÍRAME! 
¡MÍRATE!

Sé que tu Fe se tambalea, haciendo Equilibrios sobre la punta del Cono de un Helado de Chocolate y Frambuesa... Sé que crees que ya no sabes en qué Lechugas creer, si en las que proclaman Dioses Radiativos o en las las que juran sobre Todo lo que no podemos ver... Sé... Sé que los Días se te han vuelto Montaña y, por ello, no sé por qué no los escalas, cuando siempre has sido de Altos Vuelos... Cuando siempre has sido Confidente de las Mariposas. 

Sé que tienes Dudas... Que ya no sabes Nada de las Decisiones que tomaste. De Ninguna. Ni de las que tomaste rauda cual Corre-Caminos Alienígena, ni de las que tomaste sin remedio, ni de las que tomaste en Modo Sansa Stark. Pero las tomastes. E, incorrectas o no, acertadas o desacertadas, Tú las tomaste. Nosotras las tomamos. Porque, entonces, eran lo que debían ser. Lo que tenían que ser. 


¡CREE EN TI! 
¡CREE EN MÍ!

Sé... Sé que no estás en tu Selva... Que las Cosas en esta Selva no están siendo Sencillas. Nadie dijo que fuese fácil ser una Leona... Nadie dijo que fuera fácil ser una Amazona... Sé que todo esto te vuelve Insegura, que hace regresar al Pato Feo que, con su mal aliento de pantano zombie, te susurra al oído... ¡No lo escuches! ¡No lo hagas! 

Sé que estás asustada... Sé que no te gusta tener Miedo y, si te sirve de algo, al Miedo... Al Miedo tampoco le gustas Tú, ni tu Ejército de Locos Unicornios y Vikingos Sobrenaturales. Pero también sé que, ahora, te tiene bien sujeta contra la Pared de la Mazmorra que te ha creado. Y que estás tan estúpidamente paralizada, que eres incapaz de sacar la Espada Mágica que llevas tatuada en tu Pulmón Izquierdo. 

Sé que no te quiero Ahí. Sentada. Comiéndote las Horas con puñados de Agujas. No eres un Faquir. 

Sé tantas cosas... Sé... Sé qué te aferras a esa Idea Estrambótica que tienes en la Mente, como si fuera un Salva-Vidas en el Epicentro de un Océano de una Galaxia aún no encontrada... 

Sé... Mi querida Yo... Yo sé... Sé de ti... Sé de mí... Sé de las Dos. 

Así que... Ahora... Respira... Solo respira... Y no te rindas. 




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