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A Mateo...


¡Ay! ¡Mateo!

¿Alguna vez has escrito una Carta y no las has envidado?

Yo sí. Y unas cuantas, la verdad. Supongo que… Supongo que las escribí para decir Todo lo que se me quedó encerrado en la Jaula del Corazón. Todo lo que se quedó ahí y que, en su momento, no quiso salir. Y… Bueno… Desconozco los Motivos por los que ciertos Pensamientos no desearon irse de mi Boca y decidieron quedarse en Silencio, jugando a que no nos conocíamos. Sin embargo, pasado un Tiempo, que no sé si es razonable o no, dichos Pensamientos se rebelan contra sí mismos y necesitan contemplar el exterior para tomar aire.

No creo que te envíe esta Carta… No la leerás...

¡Ay! ¡Mateo!

Pero esta Carta es para Ti. Aunque nunca sepas que existe. Que existió. Que no sé si seguirá existiendo cuando termine de escribir, porque, tal vez, la borre del tirón. La haga añicos. O la queme en la papelera.

Pero verás… He empezado a comprender muchas cosas… He empezado a entender lo Sencillo que te resulta enamorarte de la Idea del Amor y, cual Poeta Extraviado entre Ideales, buscas una Musa a la que aferrarte y a la que conquistar con Bellas Palabras. Una Musa. Sin importar en qué cuerpo habite, mientras sea Musa. Mientras puedas tatuar bajo su ombligo esa Idea del Amor que te enamora.

¡Ay! ¡Mateo!

Ese Tipo de Amor nunca estuvo hecho para mí. No... A pesar de que soy la más Idiota de Todas las Idiotas Tontis repartidas por el Mundo Mundial. No... Nunca estuvo hecho para mí... A pesar de que consumo Literatura Romántica y me pierdo entre los pliegues de las sábanas de los Personajes imaginados por mis Autores Favoritos. No... A Pesar de que soy una Soñadora, que posee los Pies en la Tierra y el Alma entre las Nubes. No... A pesar de todo ello, ese Tipo de Amor no es para mí. 

¡Ay! ¡Mateo! 


Frunciendo los labios, hasta poner carita de pez globo, Greta dejó caer el bolígrafo sobre el folio manchado de tinta, garabatos y dibujos de alienígenas. Las Palabras estaban allí, impregnadas del aroma a Vainilla que desprendía el papel, como si, al rociar su perfume sobre la superficie, fuese más fácil tirar de aquellos Pensamientos que no se habían atrevido a salir hasta entonces. Suavemente, un Suspiro se escapó de sus Pulmones y, tras pinchar en el reproductor de música aquel tema de Sôber que le retumbaba en el Corazón, hizo pedacitos la Carta y permitió que el Viento del Norte hiciese con sus Palabras lo que le diese la gana. 




Comentarios

  1. Trataba siempre de complacer ahora vivo mi vida de otra manera ...
    Los emails que escribí las mandeé...Un abrazo

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