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Mostrando entradas de agosto, 2015

Guardianes De La Memoria

No soy un Ángel De La Guarda, pero… ¡Guardo Cosas!
A decir verdad, no sé si se podría decir que son Cosas, porque decir Cosas es como quién dice guardo un montón de Cacharros. Y no, no son Cacharros en sí, aunque tampoco me atrevería a asegurar que no son Cosas.
¡Jum! Tal vez… Tal vez… ¡Debería empezar de nuevo! ¡Presentarme otra vez!
[Silencio. Suave Silencio cargado de Pureza Celestial. Un carraspeo, unas mejillas teñidas del color de las cerezas y una sonrisa aniñada.]
No soy un Ángel De La Guarda, pero… ¡Guardo Recuerdos!
No me dedico a ser el Escudo Protector de mi Elegido. Aunque… ¡Protejo Recuerdos!
Supongo… Supongo que, en cierta manera, sí que soy un Escudo Protector.
Un Escudo Protector de la Memoria.
Siempre hemos estado ahí, codo con codo… ¡Jum! ¡No! ¡Codo con codo, no!
[Risas. Muchas Risas.]
Más bien… ¡Ala con Ala!
Así que… Siempre hemos estado ahí, Ala con Ala de manera inseparable. Ángel De La Guarda y Guardián De La Memoria. Solo que las Alas de los Ángeles De La Guarda… Bueno… ¡…

Sin Pecado Concebida

- Ave María Purísima...

- Sin Pecado Concebida.
- Padre...
- No tengas miedo, Hija... ¿Qué te aflige?
- Padre... He pecado de Pensamiento, Palabra, Obra y Omisión.
- ¡Dios Bendito! ¿Cómo es posible?
- Padre... Mis Pensamientos se han tornado Fuego. Y nada puede aplacar el Infierno que los seduce. Las Fantasías que mi Mente dibuja en SUS Horas en Blanco, se hunden en mis entrañas, traspasan toda coraza impuesta por la Pureza, hasta rozar mi Intimidad con la suavidad de una Caricia más que deseada... Trato de refrenar todos mis Impulsos, mantenerlos doblegados bajo el amparo de la Fe... Sin embargo...
- Sin embargo...
- Sin embargo, Padre... También peco de Palabra... Dicen que tengo un don, que tengo el Don de la Palabra... Dicen que las Sílabas se me enredan en la Lengua, que díscola como una culebrilla traviesa, es capaz de cometer traición... Con morbosa alevosía, engaña a toda Divinidad Superior, aliándose con la Carne. Mi Voz se vuelve Lujuria... Y la Lascivia se torna Abec…

Tiempo De Cambios

No es mi Deseo retroceder en el Tiempo No quiero un Delorean para echar la Vista y el Cuerpo atrás ¡No! No me apetece
No puedo mentirme ¡Ese es el Trato! Mi Trato El Silencioso El Trato que pacté conmigo misma
"Sé Sincera, Pequeña..."
Siento Nostalgia En ocasiones, demasiada... Añoro algunos Años que pasaron Extraño a Personas Echo de menos muchos Momentos Pero solo es eso Nostalgia Recuerdos
No quiero retroceder ¿Podría? ¡Podría! Y no quiero Podría girarme Devolver mi Mirada a entonces Reescribir la Historia Repetir el Verbo ¡No! Pero no quiero
Quiero Escribir el Cuento Unir pasos con Trazos de Letras ¡Quiero una Historia! Nueva Distinta
Yo cambio. Tú cambias Él cambia. Y Ella también Cambiáis Vosotros Cambiamos Nosotros Y Ellos... ¡Todos! Todos lo hacemos
CAMBIAR EVOLUCIONAR VIVIR SER
Viento pasado, Molino ya no moverá
Soy Viento Y ya pasé, para no volver a pasar

¡Valhalla!

Vivía y moría entre mis manos encallecidas, dedos fusionados con su piel de frío Metal Asgardiano.

Su cántico, endiablado, furioso y asalvajado, enmudecía el Alma. Incluso la mía se tornaba Silencio, cada vez que se dejaba querer por la carne del Enemigo.

Fiel y caótica, durante una Batalla, su Voz se perdió entre la Sangre. Nada parecía poder hacer por mí, entre los Susurros de la Muerte tendiéndome una trampa.

Ante mi fin, extendí mis brazos hacia las Valkirias, regalándole mi Último Aliento de resistencia al hombre que guerreaba contra mi Rebelde Voluntad.

Mi Espada... Mi Amada Espada silbó y tembló. Se agitó feroz y, bañada por un río escarlata, en Mujer se convirtió.

La Magia de los Dioses fue Milagro.

Mi Legado hecho carne: Una Hija nacida de lo más profundo de mi Corazón.


Escrito en Las Letras Suicidas, el 23 de Julio, a las 9:50, tras pasarme la Noche soñando con Vikingos, acunada por los Vientos de mi Tierra de Meigas. 

El Club De La Lucha III

“Me llamo Letus. Le-Tus. L-E-T-U-S. Letus. Ni Cletus. Ni Lotus. Letus. ¿Os ha quedado claro? Le-Tus.
No sé qué hago en “El Club de la Lucha”. No sé qué motivos les llevaron a elegirme. Ni sé qué sigo haciendo aquí. Jamás comprenderé qué se pasó por mi Circuito Neuronal para aceptar su propuesta. No lo sé. Y os podría decir que no me importa. Pero os mentiría. Me importa mucho entender qué me llevó a decir “¡sí!”. En ocasiones, pienso que fue la desesperación. En otras, la protección que me brindaba ser uno de sus Miembros. Desesperación y Protección no suelen ir de la mano, no en mi caso. Pero toda regla tiene su excepción. Y esta fue la mía. Bueno… La primera de muchas excepciones.
Sigo perteneciendo a “El Club de la Lucha”. Si no, como es lógico, no os estaría dando esta charla que, a mi parecer, no es necesaria. O, más bien, no es necesario que os cuente qué hice. Porque, lo que es muy evidente, es que hice algo. Si no, no estaría aquí. De pie. Y sí. Supongo que he tenido demasiadas …

Oración De Los Muertos

Espíritus encadenados a costillas de individuos perturbados. Almas herrumbrosas, cosidas con podredumbre infectada de gusanos. Espectros olvidados, huidizos de sus propias penas, arrastrando lágrimas de piedra que, losas eternas, no se desligan de sus culpas. Fantasmas disfrazados de Pureza, alardeando de sus magníficos contactos con el Más Acá.
Eso somos. Desdichados. Desterrados. Y desesperados.
Ansiosos. Hambrientos.
Saliva de cadáver, vida que se extingue entre los huesos que heredaron nuestras desventuras, legado de lo que una vez fuimos. Y de lo que somos. Porque siempre somos. Siempre seremos, lo que siempre fuimos.
Seductoras y oscuras Palabras, Oración de los Muertos que nunca se fueron. Porque nunca estuvieron. Salvo en el Principio de los Tiempos.
Querido Lector… Gracias por despertarnos, por poner Fin a nuestro Letargo, por ofrecer tu Cuerpo como Morada de nuestros tan selectos Espantos. 

Confesiones De Un Vampiro

Siempre he sido un Gran Ganador en los Juegos a Dos Manos, a Tres, Cuatro... Hasta completar un indecente número de Participantes en una Orgía. Un Seductor Nato. Un Depredador. Un Cazador Nocturno.
Y sí... ¡Joder! ¡Disfruto acorralando a mis Presas! ¡Auténtico Placer! ¡Aaarg! ¡Morboso! ¡Lascivo! ¡Yeah! ¿Cómo resistirme a ese embriagador aroma que desprende el cuerpo femenino? Y no... ¡No me digáis que sabéis de lo que hablo! Porque no. No podéis saberlo. A menos que... ¡Seáis como yo!
¿Un Cabrón? ¡Vale! ¡Sí! ¡Lo reconozco! Soy un Cabrón. Demasiado Cabrón. De los que, si eso fuera una Asignatura en cualquier Facultad, especialmente en la de Medicina, superaría la Matrícula de Honor con tantas creces, que deberían hacerme un Monumento al Mejor Alumno de todos los Tiempo.
Y, quizás, se deba a eso. Al Tiempo.
Pero no. No me refería a eso cuando os comentaba que, para comprender esa sensación que emborracha el Alma [Risas. Risas. Más Risas.], tendríais que ser como yo.
Soy Leyenda.  
[Má…

Todas Mis Voces

No puedo dejar de escuchar sus Voces. Todas sus Voces. Están dentro. Dentro de mí. Gritan. Lloran. Aúllan cuando menos me lo espero.
[Gritos en la lejanía.]
¡No! ¡Callaos! ¡Dejadme en paz! ¡Iros! ¡Dejadme solo! ¡Solo! ¡Quiero estar solo!”
Pulsó el Stop en la Grabadora. Respiró para tranquilizarse y volvió a escucharse. Las Palabras de aquel desconocido destilaban agonía. Dolor. Ira. Demasiada ira.
Me llamo Nando. Soy Escritor. Y no puedo dormir. Llevo sin dormir... ¿Qué día es hoy?
[Silencio. Mucho silencio.]
Llevo sin dormir una semana. O dos. No estoy muy seguro. Me llamo... ¿Nando? Me llamo Nando. Soy Escritor. Ellos no me dejan dormir. Ya vuelven...”
Volvió a pulsar el Stop en su Grabadora. Y se miró en el Espejo. Allí estaba Él. Era uno de Ellos. Aunque tenía su mismo Rostro. Sus mismas ojeras.
Él. Había sido todo un éxito. El Psicópata de su Última Novela. Y quería más. Más víctimas. Solo así podría escribir la Segunda Entrega de la Saga. Todo un éxito. Un éxito. Eso dijeron los crít…

¡Venid A Por Mí!

Siento el cosquilleo, diminutas culebrillas que reptan por mi estómago, rugiendo, mordiéndome la piel. Atraviesan la carne, ascienden por mi pecho, abriéndose hueco, hasta atravesar mi Corazón. Mimosas, lo envuelven, queriendo ser Áuryn, engarzándose sobre el Músculo, protegiendo el Alma.
Miradas ensangrentadas vigilan cada uno de mis Movimientos, estudian atentos los sensuales bailes de mi Hacha que, hambrienta de más Guerra, se contonea seductora, enamorando al Viento, rasgando el tórax de los Cielos.
"¡Venid a por mí!", les grito a pleno Pulmón, oxígeno que no respiro, pues solo el Aire de Batalla parece hacerles bramar y retumbar contra mis costillas
¡Venid a por mí! ¡Vamos! ¡Solo soy una Mujer!

Admirador Secreto

¡Oh! Chica mala… Chica mala… ¿En serio? Pensé que había quedado claro… Lo suficientemente claro como para que TU ERROR no volviera a repetirse. ¿Crees que soy tonto? ¿Qué no lo iba a averiguar? ¡Vamos! Acaso… El CASTIGO de la última vez no fue lo suficientemente… Emm… ¿Cómo definirlo? ¿Macabro? Umm… ¡Sí! ¡Macabro! ¡Deja al idiota de tu nuevo novio! ¡Eres mía! ¡Solo mía! ¿Entendido?”
Un pitido agudo puso fin al mensaje que alimentaba las tripas del contestador, extendiendo su eco amenazante, como una caricia mortuoria, sobre la mesita auxiliar del salón. Temblorosos, sus dedos recorrieron la pila de Cartas de Amor que alfombraba el suelo. Papel amarillento, recubierto de tierra y aroma a humedad rancia. De rodillas y con expresión suplicante, muy lentamente las fue recolectando, como si fuera una Agricultura de Palabras Muertas, y, poco a poco, las fue guardando en una caja de cartón. En su fondo odiado, el Acta de Defunción del que había sido su Admirador Secreto, le recordaba que no …