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Mostrando entradas de 2014

La Dadora De Sangre (Intro)

Las sombras se extendieron más allá del cielo cubierto de ceniza. Llovía polvo negro y la ciudad parecía un espectro salido de un loco experimento de un viejo demonio aburrido. El humo inundaba las calles como una neblina irrespirable que hacía llorar a los pocos transeúntes que aún caminaban por las aceras con rapidez,para llegar a sus hogares antes de que la noche fuese más oscura.
“Las desgracias de los demás, suelen ser alegrías para otros, era lo que solía decir su mentor, “No hay nadie que no desee el mal ajeno.”
¡¡Mihael!!
El Vampiro se giró y se retiró de la ventana, absorto como estaba en sus pensamientos, no vio a Caliel acercarse a la casa.
- ¡¡Mihael!! – Volvió a repetir, mientras subía las escaleras sin aliento. - ¡¡Mihael, rápido!!
Mihael abrió la puerta y lo esperó apoyado en el marco, sin inmutarse ante los gritos de su compañero de piso. Su cara era una máscara perpetúa de superioridad, la misma ante cualquier situación. La sorpresa, el miedo, la alegría o el dolor no res…

Kaz

No dejaba de mirar al frente. Solo veía una pared blanca y acolchada. No había nada más.
El silencio era absoluto, solo su respiración rompía su monotonía. Bueno, su respiración y la conversación que mantenía con su amigo, un ser invisible llamado Kaz.
Había perdido la noción del tiempo, aunque, tampoco importaba… 

Recibía tres visitas al día, cuando tocaba comer, y, excepcionalmente, el Doctor venía a ver cómo seguía, pero como no había mejoría solía marcharse con una expresión muy triste que a Kaz le provocaba intensas carcajadas. En algunas ocasiones, Duendecillos, Hadas, trasgos y algún Playmobil descarrilado se colaban, aprovechando  los breves segundos que la puerta permanecía abierta. Entonces... Empezaba la juerga: Los Duendes sacaban sus flautas y la música inundaba aquella habitación invernal, las Hadas bailaban desprendiendo purpurina y rayos de Arco-Iris y los Trasgos… Los Trasgos se pasaban el rato saltando sobre la cama y empujándose unos a otros. Pero los que más pena daba…

La Loca Del Cuento

Soy una Egocéntrica. Una Hipócrita. La Loca de un Cuento de Fantasía, de Realidad Paralela... 
Soy todo lo que quieres que sea, si quieres que lo sea... 
Pero... ¿Es lo que soy?
No...
Solo soy la Loca Del Cuento... 


La Loca Del Cuento a la que despertaron con un Beso de Memoria...
Un Beso de Memoria perdido en las Enredaderas del Tiempo... Peligroso, cautivo, cautivador... 
Un Beso de Memoria que llamó por la Cordura, atrayéndola hacia un Lugar Seguro, Protegido, Familiar... Espantando a los Fantasmas, haciéndolos huir hacia una Grieta del Averno, empujándolos...
Solo soy la Loca Del Cuento...
La Loca Del Cuento que no puede prometer todas las Lunas de mi Vida, pero que puede dibujar un Amanecer con los Colores más Hermosos de un Firmamento No Inventado... 
Sí... Solo soy la Loca Del Cuento...


La Dadora De Sangre (Cuarta Parte)

La Luz del Sol cegó sus pensamientos, mostrándole la Aurora más brillante que jamás había visto. La luminosidad de las primeras horas de la mañana bañó su cara como bienvenida a una etapa que él solo podía sentir de delirio. Arriba, ya en la encima, se arrodilló con el cuerpo de Asalhia aún entre sus brazos e insultó a todos aquellos Dioses que habían permitido aquella atrocidad. Gritó de rabia. Gritó de impotencia. Sin darse cuenta, sus lágrimas corrieron libres por sus mejillas tras tantos siglos sin hacerlo. Escondió su rostro en el cuello de Asalhia y acunó su cuerpo como sí de un bebé indefenso se tratase. Las gotas saladas que se desprendían de sus ojos bañaron el cuerpo de su esposa, limpiando la sangre reseca que permanecía incrustada sobre su blanquecina piel. Se reprochó por no haber sido capaz de hacerle entender que ella era su Luz, que sin ella, solo habría Oscuridad. Y siguió llorando por todos aquellos a los que había perdido por su arrogancia y orgullo, por aquellos a los q…